Vivir con dolor crónico

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Las definiciones de diccionario no le hacen justicia. El dolor crónico es una condición compleja que rara vez se resuelve rápidamente y que a menudo requiere soluciones tanto emocionales como físicas.

El dolor puede abarcar desde dolores sordos y persistentes hasta ataques agudos y sensación de quemazón en las zonas afectadas de cualquier parte del cuerpo, y para que sea crónico tiene que durar -en estado constante o intermitente- al menos 12 semanas.

Las principales fuentes de dolor crónico son los problemas musculoesqueléticos, las migrañas y los dolores de cabeza, la fibromialgia, la artritis, el cáncer, la diabetes y las afecciones neurológicas, pero los elementos subjetivos y personales dificultan el establecimiento de una causa única y la medición de su impacto.

Sin embargo, su carga es evidente, ya que tiene un efecto devastador sobre la función física y psicológica de la persona que lo padece, irradiando problemas en la familia, los amigos y el trabajo.

El dolor crónico es una de las principales causas de discapacidad y tiene el potencial de afectar a todos los ámbitos de la vida. La Pain Alliance Europe (Federación Europea del Dolor), una organización que engloba a expertos médicos y grupos de pacientes, calcula que 95 millones de personas en Europa viven con dolor crónico y tienen que enfrentarse a menudo a la discriminación y el estigma en el trabajo y en su vida social. 1

Las profundas implicaciones de vivir con dolor crónico fueron puestas de manifiesto por The Pain Proposal, un grupo independiente de expertos europeos, que recopiló estudios que mostraban que los enfermos sufrían aislamiento social, se preocupaban por las relaciones y la pérdida del trabajo y su situación tenía un impacto negativo en sus familiares y amigos. 2

Esto se vio reforzado por un estudio publicado en la revista European Journal of Pain 3 que registró el impacto en las personas que viven con dolor crónico:

  • El 21 % había sido diagnosticado de depresión
  • El 61 % era menos capaz o no podía trabajar fuera de casa
  • El 19 % había perdido su empleo y el 13 % había cambiado de trabajo
  • Solo el 2 % estaba siendo tratado por un especialista en el tratamiento del dolor
  • El 33 % no recibía ningún tratamiento

El dolor se ha considerado durante mucho tiempo un síntoma y no una enfermedad en sí misma, pero gracias a la campaña de la Federación Europea del Dolor, que representa a 20 000 profesionales de la salud e investigadores, el dolor crónico primario ha sido reconocido como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud.

Los expertos creen que esta consideración de enfermedad del dolor crónico podría suponer una mayor prestación para los pacientes, acelerando los diagnósticos y los tratamientos.

Abordar el dolor es una de las tareas más difíciles a las que se enfrentan los médicos, ya que su causa y su efecto se difuminan y se confunden aún más por el estrés que induce en los pacientes. El Dr. Leslie J. Crofford, experto en reumatología, observó: «Cuando se elimina el 90 % del dolor de un paciente, el 10 % restante es el 100 % de lo que queda. Esto nos recuerda que cualquier dolor sigue siendo dolor». Y añadió: «Cuando el dolor se vuelve crónico, el objetivo en la mayoría de los casos es el manejo y no la eliminación». 4

La compleja maraña de síntomas físicos y psicológicos del dolor crónico conlleva una importante reducción de la calidad de vida. Pero hay tratamientos y mecanismos de apoyo que pueden ayudar a estabilizar la enfermedad y la medicina está abordando ahora el dolor crónico como una cuestión prioritaria.

Técnicas de gestión del dolor crónico

Relájate y respira

El dolor crónico puede provocar tensiones y espasmos musculares, mientras que la sensación de falta de control sobre los niveles de dolor añade dosis adicionales de estrés que no hacen sino agravar las condiciones.

Las técnicas de relajación son herramientas vitales para aliviar la tensión muscular y articular, interrumpir las señales de dolor que llegan al cerebro y promover una sensación de control.

Puede llevar tiempo aprenderlas y deben realizarse a diario. Sin embargo, los pacientes afirman tener menos dolores y molestias, una liberación de endorfinas que neutralizan el dolor de forma natural y la posibilidad de disfrutar de más horas de sueño.

La relajación debe tener lugar en ambientes tranquilos y libres de interrupciones, y la respiración profunda es una de las formas más eficaces de conseguirla. El ritmo constante de las respiraciones relaja los músculos y puede complementarse con ejercicios de visualización, como imaginar un grano de arena entre los dedos índice y pulgar y hacerlo girar al compás de un ciclo respiratorio.

Los patrones de respiración cambian durante los episodios de dolor, volviéndose más cortos y superficiales. Ralentizar el proceso y concentrarse en los aspectos físicos de una respiración lenta y profunda que entra por la nariz y sale por la boca ayudará a relajar el cuerpo.

Es cuestión de práctica regular y de ensayo y error hasta encontrar la combinación adecuada que fomente la relajación, como poner música relajante o pensar en una escena o paisaje favorito.

Una vez establecidas, estas técnicas pueden aplicarse en público para ayudar a minimizar el impacto del estrés de las presiones de la vida diaria.

Tratamiento y medicación

No dudes en buscar ayuda profesional si crees que no puedes soportar el dolor. No hay que avergonzarse por pedir un tratamiento personalizado; un médico especialista puede diseñar una terapia que tenga en cuenta tus necesidades específicas. El dolor crónico puede ser un gran impedimento para llevar una vida normal y plena. Si existe un tratamiento medicalizado adecuado para ayudarte en este sentido, no dudes en preguntar a tu médico.

La música alivia el dolor crónico

La frase literaria «La música tiene encantos para calmar un pecho salvaje» es una cita de una tragedia del siglo XVII, pero tiene una connotación actual cuando se trata del dolor. Todos sabemos que nuestro estado de ánimo puede mejorarse, o elevarse, con la música, y los estudios han demostrado que tiene un impacto positivo en el dolor a partir de intervenciones de tan solo 20 o 30 minutos.5

La musicoterapia se utiliza habitualmente para tratar afecciones neurológicas porque activa las redes neuronales del cerebro asociadas a la recompensa y la emoción. Puede reducir la percepción del dolor y aliviar la depresión para promover un mejor control del dolor.

Haz ejercicio

Hacer ejercicio mantiene flexibles los músculos, los tendones y las articulaciones, y la actividad puede disminuir los efectos del dolor crónico. Sin embargo, es mejor consultar con el médico para asegurarse de que cualquier nueva rutina de ejercicios no sea demasiado extenuante y que se pueda aumentar gradualmente para evitar lesiones.

El cuerpo se debilita por la falta de actividad, lo que puede aumentar la percepción del dolor, por lo que incluso un programa de ejercicio ligero puede ayudar, ya que también evitará el aumento de peso y reducirá el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

El ejercicio también libera endorfinas que mejoran el estado de ánimo y neutralizan las señales de dolor, lo que hace que el paciente se olvide durante un tiempo de sus síntomas.

Mejorar la forma física es un objetivo que se complementa con el seguimiento de una dieta saludable.

Come sano

Una dieta equilibrada que incluya frutas y verduras frescas, pescado azul con grasas Omega-3 y carne magra, ayuda a controlar el peso, a mejorar los niveles de azúcar en sangre y a evitar la inflamación, que pueden contribuir a los niveles de dolor.

La pauta básica es seguir una dieta mediterránea. Existen varios libros de cocina con base médica que ofrecen recetas e información. El consejo más firme es evitar por completo el tabaco, reducir drásticamente la ingesta de comida basura y tomar alcohol con moderación, si se toma.

La Federación Europea del Dolor afirma que una buena nutrición puede mejorar la función de los sistemas nervioso, inmunitario y endocrino, mientras que perder o mantener el peso reduce la carga sobre las articulaciones. 6

Aumentar la fibra en la dieta y asegurarse de beber suficiente agua son componentes fundamentales de una dieta saludable.

Controla el dolor

Tener un registro de los ciclos y niveles de dolor proporcionará una información vital para que el médico pueda diagnosticar y prescribir terapias. También proporcionará una medida de control al identificar los patrones de dolor y sus desencadenantes.

El dolor rara vez se ajusta a un horario o se comporta con niveles uniformes, pero un diario del dolor -con los eventos marcados del 1 al 10 según la gravedad- le dará una identidad a sus ritmos y el solo hecho de tener ese conocimiento puede ser fortalecedor.

Ser capaz de transmitir al médico con precisión cómo te sentías en días distintos también le proporcionará información crítica que no sería posible si solo tienes una serie de recuerdos vagos sobre tu dolor. La progresión de tu enfermedad y tu respuesta a cualquier terapia pueden evaluarse con mayor precisión, lo que ofrece mayores oportunidades de controlar el dolor crónico.

No te aísles

Conseguir ayuda médica es esencial para encontrar el camino para manejar el dolor crónico, pero el apoyo de la familia, los amigos y compañeros también puede desempeñar un papel enorme en la reducción de la carga.

Un estudio demostró que los pacientes con fibromialgia que tenían pareja experimentaban un dolor significativamente menor que los que estaban solos. Esto es importante, ya que muchas personas que viven con dolor crónico sienten la necesidad de aislarse de sus amigos y familiares.

La vergüenza y la culpa son emociones comunes que llevan a las personas a reducir el contacto, pero aprender sobre tu enfermedad y tu dolor para poder explicarlo a los demás puede ser fortalecedor. Romper los mitos con hechos e información clara les ayudará a entender mejor la enfermedad y poder ayudarte.

También hay grupos de apoyo en la mayoría de los países y merece la pena buscarlos, ya que puedes hablar con otras personas que tienen una experiencia similar y aprender de ellas estrategias de afrontamiento.

 Otros tratamientos

La acupuntura, el mindfulness y los masajes son tratamientos habituales para aliviar el dolor, pero cada vez hay más aparatos diseñados para estimular los nervios e interrumpir las señales de dolor.

Los más utilizados son los aparatos TENS (terapia de estimulación nerviosa eléctrica transcutánea), que antes eran aparatos voluminosos pero que ahora se presentan en una gama de dispositivos portátiles.

El asesoramiento médico sigue siendo la vía más eficaz para reducir el dolor, pero los dispositivos y las terapias alternativas pueden ser un buen apoyo.

Referencias:

  1. Pain Alliance Europe. Survey on Chronic Pain 2017: Diagnosis, treatment and impact of pain. June 2017. Accessed January 2021. https://www.pae-eu.eu/wp-content/uploads/sites/8/2017/12/PAE-Survey-on-Chronic-Pain-June-2017.pdf
  2. European Pain Federation. Pain Proposal. Improving the current and future management of chronic pain. Accessed January 2021. https://europeanpainfederation.eu/wp-content/uploads/sites/8/2016/06/pain_proposal.pdf
  3. Breivik, H., Collett, B., Ventafridda, V., Cohen, R. and Gallacher, D. Survey of chronic pain in Europe: Prevalence, impact on daily life, and treatment. European Journal of Pain. 2005;10: 287-287. doi: 10.1016/j.ejpain.2005.06.009
  4. Crofford LJ. Chronic Pain: Where the Body Meets the Brain. Trans Am Clin Climatol Assoc. 2015;126:167-183.
  5. Richard-Lalonde M, Gélinas C, Boitor M, et al. The Effect of Music on Pain in the Adult Intensive Care Unit: A Systematic Review of Randomized Controlled Trials. J Pain Symptom Manage. 2020;59(6):1304-1319.e6. doi:10.1016/j.jpainsymman.2019.12.359
  6. International Association for the Study of Pain. Nutrition and Chronic Pain Factsheet. Accessed January 2021. https://europeanpainfederation.eu/wp-content/uploads/sites/8/2020/03/European-Year-2020-Nutrition-and-Chronic-Pain-Fact-Sheet.pdf
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